Después de que Estados Unidos ejecutó un operativo militar para capturar a Nicolás Maduro en Caracas, los presidentes Vladimir Putin y Luiz Inácio Lula da Silva conversaron por teléfono sobre la situación en Venezuela. Ambos líderes coincidieron en la importancia de defender los intereses y la soberanía del país para permitirle tomar decisiones sin interferencias externas, según un comunicado oficial del Kremlin. Subrayaron la necesidad de preservar Sudamérica y el Caribe como zonas de paz, en una serie de gestiones diplomáticas lideradas por Lula.
Lula condenó la intervención militar de EEUU en Venezuela, considerándola una violación del derecho internacional. Rusia también calificó la acción de Washington como ilegal. Serguéi Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores ruso, reafirmó su postura basada en el respeto a la soberanía de todos los Estados y criticó la operación de EEUU en Venezuela. Lula y Putin acordaron colaborar a través de la ONU y los BRICS para abordar la crisis en Venezuela y promover la cooperación económica.
Las intervenciones militares de Donald Trump fueron condenadas por Pekín, que enfatizó la importancia de una solución diplomática y pacífica. Xi Jinping, enviado especial de China, se reunió con Maduro en el Palacio de Miraflores antes de su arresto, fortaleciendo la alianza estratégica entre ambas naciones. Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron un comunicado conjunto rechazando las acciones militares unilaterales en Venezuela, llamando a la paz y al diálogo.
Gustavo Petro rechazó los ataques y ordenó la movilización de militares en la frontera para proteger la soberanía del país y garantizar la seguridad de sus habitantes. Los gobiernos firmantes del comunicado instaron a buscar soluciones pacíficas respetando la voluntad del pueblo venezolano, en concordancia con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. La postura de Lula y Putin refleja la preocupación global por la situación en Venezuela y la necesidad de encontrar una salida pacífica a la crisis.




