La comisión del Senado de Brasil aprobó el levantamiento del secreto bancario y fiscal de Fábio Inácio Lula da Silva, hijo del presidente, tras su implicación en un escándalo de corrupción relacionado con desvíos en la Seguridad Social. Sin embargo, aún no se han presentado imputaciones en su contra. Esta decisión provocó una respuesta airada por parte del oficialismo brasileño, que se dirigió hacia la mesa principal para protestar por el resultado de la votación. Las quejas derivaron en un tumulto que culminó en empujones, insultos y golpes entre parlamentarios, lo que obligó a suspender momentáneamente la sesión. En diciembre del año pasado, la oposición solicitó a la comisión que investiga el escándalo que citara al hijo del presidente a un interrogatorio, aunque la propuesta fue rechazada, ya que hasta ese momento no existían indicios suficientes. Este año, la Policía Federal incautó mensajes de António Carlos Camilo Antunes, señalado como el líder de la organización que desviaba recursos destinados a los pagos a jubilados, en los que se comunicaba con una empresaria amiga del hijo del presidente, conocido también como Lulinha. Según Alfredo Gaspar, instructor de la comisión, esas comunicaciones sugieren que el hijo del presidente Lula habría actuado como ‘socio oculto’ en operaciones relacionadas con pagos realizados por Antunes a la empresaria, amiga de Lulinha, quien también está bajo investigación. En una entrevista para el portal UOL a comienzos de febrero, el presidente brasileño aseguró que, cuando el nombre de su hijo comenzó a vincularse con el caso, lo llamó al Palacio presidencial y le advirtió que enfrentaría consecuencias si resultaba involucrado. ‘Solo tú sabes la verdad. Si tienes alguna cosa relacionada vas a pagar el precio de tener alguna cosa. Si no tienes nada, defiéndete’, sentenció.




