En resumen, la Fiscalía brasileña ha rechazado el pedido de desplegar seguridad dentro de la residencia donde Bolsonaro cumple prisión domiciliaria, argumentando que no hay una situación crítica que justifique medidas más gravosas. La evaluación realizada no ha identificado amenazas inmediatas y, por lo tanto, se ha determinado que el nivel de seguridad actualmente en vigor es suficiente para garantizar la protección de Bolsonaro durante su detención en casa.