La incursión militar de Estados Unidos en Venezuela y la amenaza de Donald Trump de replicar su intervencionismo en Groenlandia están poniendo en evidencia la fractura que divide a la extrema derecha global. Según el experto Franco Delle Donne, autor del libro Epidemia Ultra, estos partidos ultranacionalistas comparten una narrativa, pero responden de manera diversa según sus intereses. Los protrumpistas más extremos, como Milei, Kast y Bolsonaro, han respaldado las acciones de Washington, demonizando al chavismo. En este grupo también se incluye Vox y otros aliados fieles del trumpismo.
Por otro lado, líderes como Marine Le Pen y parte de Alternativa por Alemania muestran su rechazo a la intervención de Trump, defendiendo la soberanía de los Estados. Le Pen ha denunciado la vulneración del derecho internacional, mientras que AfD se encuentra dividido entre posiciones contradictorias. En el medio de estas posturas, figuras como Giorgia Meloni y Nigel Farage intentan equilibrar su alianza con Trump con críticas moderadas. Meloni ha expresado su desacuerdo con las acciones de Trump, defendiendo el derecho internacional, y considerando como poco realista una intervención militar en Groenlandia.
Por su parte, Farage ha calificado la acción en Venezuela como contraria al derecho internacional, aunque sugiere que podría tener efectos positivos en la política internacional. Estas reacciones reflejan la complejidad de las posturas dentro de la extrema derecha global frente a las actuaciones de Trump en países como Venezuela y Groenlandia. La diferente interpretación de la soberanía nacional y el respeto al derecho internacional son puntos clave en las divisiones que evidencian las reacciones de distintos líderes de extrema derecha ante las decisiones del presidente estadounidense.




