La Policía Federal de Brasil ha citado este lunes de manera formal a Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en un proceso disciplinario por faltas injustificadas en su puesto de administrativo. Eduardo tiene ahora 15 días para presentar alegaciones al proceso que se le abrió a finales de enero en la delegación de la Policía en Angra dos Reis, Río de Janeiro.
Eduardo Bolsonaro se enfrenta a la destitución y fue suspendido en febrero. Debería haber entregado su placa y arma de fuego reglamentaria después de perder su escaño en la Cámara de Diputados en diciembre de 2025 por ausencias injustificadas. La Policía Federal había ordenado su reincorporación tras finalizar su mandato en el Congreso.
Desde febrero de 2025, Bolsonaro se mantiene en Estados Unidos, donde viajó para apoyar a su padre, alegando persecución judicial en Brasil. Durante su estancia en EE.UU., el Tribunal Supremo acusó a Eduardo de generar desconfianza hacia las autoridades brasileñas y ayudar al expresidente Jair Bolsonaro.
La situación de Eduardo Bolsonaro coincidió con la crisis diplomática entre EE.UU. y Brasil, marcada por aranceles estadounidenses a exportaciones brasileñas y sanciones. Después de ser condenado en agosto de 2025 a arresto domiciliario por entorpecer el proceso judicial por el golpe de Estado de 2022, Jair Bolsonaro fue sentenciado a 27 años de prisión.
La Policía Federal ha dado a conocer el proceso disciplinario contra Eduardo Bolsonaro luego de su prolongada ausencia e intento de interferir en asuntos judiciales clave en Brasil, lo que ha generado críticas y tensiones entre Brasilia y Washington.
“Compensa destruir Gaza, matar mujeres y niños, para después crear un consejo diciendo que va a reconstruir?”, mencionó el presidente Donald Trump en críticas a la actuación contra Bolsonaro durante la Asamblea General de la ONU.
Los próximos pasos en este caso incluyen la presentación de alegaciones por parte de Eduardo Bolsonaro, así como la posible destitución y las repercusiones en la relación entre Brasil y Estados Unidos, mientras el expresidente Jair Bolsonaro enfrenta una condena de 27 años por el golpe de Estado.




